domingo, 27 de mayo de 2012

"Esto no es una reforma impuesta por la UE, sino pedida por las autonomías" - DiarioMedico.com

"Esto no es una reforma impuesta por la UE, sino pedida por las autonomías" - DiarioMedico.com

Ana Mato, ministra de Sanidad

"Esto no es una reforma impuesta por la UE, sino pedida por las autonomías"

Son muchos cambios planteados con celeridad y sobre la base de un consenso algo agrietado; pero Ana Mato, ministra de Sanidad, tiene claro que la reforma surge de necesidades internas y no por presión externa. Habla sobre el real decreto, recursos humanos, copago, aborto, cartera de servicios, investigación... ¿El Pacto por la Sanidad? Confía en él al 100%.    
Laura G.Ibañes /José A.Plaza   |  25/05/2012 10:34


Ana Mato, ministra de Sanidad 

No ha sido sencillo cuadrar horarios porque, a decir de la ministra de Sanidad, Ana Mato, amanece y anochece todos los días en el Ministerio. Pero al final ha sido posible un fructífero cara a cara, del que surge esta radiografía oficial de un sistema sanitario que está experimentando un cambio que tiene mucho de lavado de cara y algo de cirugía reparadora.

La ministra no olvidará nunca el año 2012, el que le sumergió en un ámbito sanitario trepidante, malherido, convulso, variable, carente de valores necesarios y poseedor de otros prescindibles. Ante una realidad poco halagüeña, con todos lo actores sanitarios a la expectativa, ha tomado medidas. Rápidas. Muchas. ¿Acertadas? El tiempo lo dirá. Mato gestiona un enorme ministerio tricéfalo: pero la cabeza que más duele es la sanitaria.


La rapidez con la que se conoció el real decreto ley y la amplitud de los ajustes que plantea ha sorprendido a muchos. ¿Se ha sentido forzada por Europa para acometer estas reformas?
-La reforma no ha llegado por imposiciones de fuera, de Europa, sino por motivos internos y por motivos económicos y demográficos. En España se vive más, hay más enfermedades crónicas, más innovación y más fármacos. Queremos contar con las mejores prestaciones para los ciudadanos y para eso había que buscar fórmulas más sostenibles. La reforma no ha sido sólo fruto de la situación económica y de la crisis, que también, sino por la necesidad de buscar una sostenibilidad de futuro para la sanidad y porque así nos lo habían pedido las propias autonomías.

 Cuando llegamos al Gobierno nos encontramos con una situación inesperada: un endeudamiento por encima de lo previsto y un déficit muy superior al esperado. Nos vimos con menos dinero para hacer las mismas cosas y cumplir el compromiso de mantener una sanidad pública, universal, gratuita y de la máxima calidad. Pero nos encontramos con una deuda de 16.000 millones y un sistema insostenible.

Por eso, lo primero que hice fue reunirme con todos los consejeros y los partidos políticos: había que buscar fórmulas para la sostenibilidad. Propusimos una reforma del sistema sanitario sin modificar el modelo en cuanto a la gratuidad de las prestaciones y su calidad, pero haciendo que fuera viable.


¿Y está satisfecha con el resultado del real decreto?
-Cada autonomía ha puesto sobre la mesa sus planteamientos. Estoy satisfecha con las reformas, aunque todo es mejorable. Es un paso muy importante, ya que hemos puesto los cimientos para que las autonomías, que son las competentes en gestión, puedan ahorrar al máximo sin mermar la atención a los ciudadanos. No se trataba de hacer una reforma sanitaria, sino de poner los mimbres para que las comunidades pudieran afrontar esta difícil etapa económica: ellas mismas lo pedían.


Pero no les ha gustado a todas... Hay varios recursos de inconstitucionalidad anunciados.
-Sorprende que algunos consejeros que han anunciado estos recursos son los mismos que estuvieron en el  Consejo Interterritorial en el que se aprobaron las líneas básicas de la reforma, y que en ese momento la aplaudieron. Ahora presentan recursos y creo que en ese gesto hay más política y partidismo que otra cosa; creo que algunas autonomías han decidido convertirse en la oposición al PP, en el ariete contra Mariano Rajoy, y así lo asumo.
Andalucía, por ejemplo, ha presentado un plan de ajuste muy duro, sobre todo para los profesionales, en el que se recorta a los funcionarios entre un 5  y un 15 por ciento del sueldo: es muy duro si tenemos en cuenta que los funcionarios ya se han sacrificado bastante; por eso me sorprenden estas medidas. En ese plan de ajuste la propia Andalucía ha cuantificado como ahorros una por una las medidas que vienen en el decreto ley. Y lo ha hecho  con una estimación bastante más alta de la que hicimos en el Ministerio. Esto nos demuestra que son medidas útiles.


Realmente se alcanzarán los 7.200 millones de ahorro anunciados?
-El Gobierno ha cuantificado manejando una horquilla de ahorro en la que siempre nos hemos quedado con la cifra más baja, por lo que creo que el ahorro puede ser incluso más alto del calculado. Por ejemplo, en compras centralizadas, los dos informes que pedimos nos dieron una horquilla de posibles ahorros de entre 1.000 y 1.500 millones y nos quedamos con la cifra de 1.000. De ahí que en los planes de ajuste de algunas autonomías la previsión de disminución de gastos haya sido superior a la prevista por el ministerio. Pero desde Sanidad hemos preferido ser prudentes y moderados en las estimaciones.


¿Tendrán que poner en marcha las autonomías más reformas?
-Algunas quieren ir más lejos y, de hecho, ciertos líderes del PSOE ya fueron más lejos. La mayor parte de los 7.000 millones de ahorro que estimamos provienen de mejorar la eficacia del SNS. Y en esto hay aún mucho camino por recorrer. Las autonomías pueden ahorrar más dinero sin mermar la sanidad que prestan al ciudadano. Se han adoptado medidas y se pueden tomar más, muchas de ellas correspondientes a la gestión autonómica.


¿Habrá entonces nuevos recortes, como parece sugerir el Plan Nacional de Reformas?
-Niego la mayor: no ha habido recortes sino ajustes, mejoras y reformas. No se puede decir nunca no, pero la reforma que había que hacer es ésta. Ésta es la que ha posibilitado que las autonomías ahorren lo suficiente para garantizar la sostenibilidad del sistema. Algunos consejeros, no sólo de Sanidad sino sobre todo de Economía, han hablado de ir más allá y cobrar por estancia hospitalaria, por receta, etc. Desde el Ministerio de Sanidad creemos que es más adecuado actuar como lo hemos hecho, y que es suficiente: si hay más ajustes o reformas, mejor que los haya en sectores al margen de la sanidad.


¿Cuándo y cómo se pondrá en marcha el nuevo sistema de copago farmacéutico?
-La aplicación del copago farmacéutico con todos sus tramos de renta incluidos en el real decreto no será fácil. Habría sido más sencillo cobrar, por ejemplo, dos euros por receta a todos los usuarios, pero habría sido infinitamente más injusto: los más enfermos y necesitados pagarían más. Por eso hemos optado por hacerlo por nivel de renta: es más justo, y aporta proporcionalidad. Hay mayores que tendrán que pagar y antes no lo hacían, es verdad, pero también los parados sin prestación van a quedar exentos del pago de medicamentos (antes debían pagar el 40 por ciento).
Es verdad que técnicamente es complicado, que los tramos elaborados con Hacienda no son todo lo proporcionales que hubiéramos querido y que las autonomías tendrán que hacer un esfuerzo, pero éste es de gestión, de eficiencia. Y el sistema se pondrá en marcha en su plazo, que en el caso de farmacia es el 1 de julio.


¿Cuándo se conocerá el contenido de la cartera básica de prestaciones?
-Siguen en marcha los grupos de trabajo que constituimos en el Interterritorial y, concretamente, el dedicado a la cartera de servicios está trabajando mucho, aunque no es algo automático. La red de  agencias de evaluación va a revisar continuamente la cartera y establecerá una cartera básica por criterios de calidad, eficacia y eficiencia. En ella figurarán todas las prestaciones ya que sirven para curar.
La decisión que se pueda tomar de dejar fuera de la cartera básica algunas prestaciones que son más estéticas que médicas se hará en todo caso con criterios técnicos y científicos, nunca económicos. Precisamos evaluación; la cartera no estará lista probablemente para el verano.


¿Y el listado de medicamentos que saldrán de financiación pública?
-La revisión del vademécum irá día a día: es un proceso permanente, así que tampoco estará completamente listo para esa fecha. Las posibles desfinanciaciones se irán revisando poco a poco: habrá algunos fármacos que salgan del sistema en primer lugar y a medida que aparezcan fármacos nuevos con un mayor coste-efectividad saldrán del vademecum otros de menor efectividad. Saldrán fármacos ligados a síntomas menores, pero nunca elegidos a partir de un determinado precio, sino por criterios de calidad terapéutica. La idea es que entren nuevos fármacos más útiles y salgan otros obsoletos.


Con tanto todavía por definir y varios recursos de inconstitucionalidad sobre la mesa ¿aún confía en un pacto sanitario?
-Algunos grupos políticos no han estado de acuerdo en la convalidación en el Congreso del real decreto, pero sí lo han estado las autonomías. Por eso reiteré a los partidos que el decreto es un acuerdo puntual autonómico y en absoluto me desvía de mi idea de alcanzar un Pacto de Estado Sociosanitario. Recapitulo: se trata de dos acuerdos, uno primero de sanidad y un segundo de servicios sociales, que deben confluir en otro posterior sociosanitario, que derivará en una Ley de Servicios Básicos para el Ciudadano.
Y para avanzar en este camino, si algún grupo parlamentario quiere debatir posiciones, se puede crear una ponencia en el Congreso, como ya se hizo con las pensiones, en la que trabajar cómo dejar fuera del debate partidista el modelo sanitario, que debe ser público, universal, gratuito y de calidad, y asumible, viable y sostenible, y regido por un Estado que sea garante para evitar 17 sistemas distintos.
Aún confío cien por cien en el pacto: no voy a tener otro empeño hasta que me vaya del ministerio.

"El Carlos III no debió salir de Sanidad"

Una de las primeras cuestiones que protagonizaron el aterrizaje de Mato fue la relación a tres bandas entre Sanidad, el Ministerio de Economía y el Instituto de Salud Carlos III. El Instituto había pertenecido siempre a Sanidad y, al crearse el extinto Ministerio de Ciencia, cambio de manos.
No le hizo mucha gracia al PP, que lo reclamó. Con la llegada de Rajoy a Moncloa se sufrió un sobresalto inesperado con final feliz: la secretaria de Estado de I+D+i (ver págs 4 y 5) dijo que Economía se quedaba con el Carlos III. Poco después se matizó que estaría a caballo entre ambos ministerios, que mantienen muy buena relación, pero Mato barre para casa: "Nunca debió salir de Sanidad; siempre ha trabajado en salud y no conozco que haga muchas investigaciones económicas. Lo hemos recuperado: depende de Sanidad, que ha nombrado al director general. El vínculo con Economía es orgánico; funcionalmente es nuestro".
La ministra se moja: "Buscamos fórmulas para una mayor financiación en proyectos de investigación. Apostamos por la investigación sanitaria y biomédica: es lo que salva vidas".

Hasta cinco opiniones para decidir sobre la píldora del día después

Hablar del futuro de la píldora del día después es hacerlo de tres informes "que eran inconcluyentes y contradictorios". ¿Con o sin receta? Mato no ve "ninguna evidencia científica de cómo puede afectar dispensarla de una u otra forma". Así que ha pedido un cuarto informe al Comité de Seguridad de Fármacos de la Agencia del Medicamento, "que verá la luz en los próximos días. Actuaremos sólo por criterios médicos".
El Consejo Asesor se constituirá en las próximas semanas y también ofrecerá una valoración, la quinta, al respecto: "Con todos los informes en la mano decidiremos". Por si acaso, Mato abre la puerta a una solución más tardía: "La decisión será definitiva, salvo que el Consejo Asesor pida alguna encuesta suplementaria". Tiene claro que si no es perjudicial para las mujeres "seguirá dispensándose sin receta" y, si lo es, "no es que se vaya a prohibir: sólo se pedirá receta". Asume que es "un tema fácil para hacer demagogia", pero, por su parte, sólo lo maneja "pensando en la salud de las mujeres y las menores". En cuanto a la reforma de la Ley del Aborto, le preocupa especialmente que las menores puedan abortar sin consentimiento paterno: "Firmamos notas para excursiones en el colegio, pero no si una menor va a abortar: es un contrasentido, hace falta sentido común". La realidad queda como sigue: "En el primer proyecto de ley del aborto presentamos un recurso de inconstitucionalidad; hay una sentencia del TC, que es lo que vale para nosotros. Todos los supuestos previstos en la ley estarán en la cartera de servicios".

"No es posible que exista un único modelo retributivo para todos"

La ministra Ana Mato es consciente de que la próxima cita del Consejo Interterritorial de Salud, prevista para junio, será decisiva en materia de recursos humanos del Sistema Nacional de Salud. Mato confía en el grupo de trabajo creado en el propio Interterritorial para tratar de concilar posturas comunes entre las autonomías en materia de ordenación profesional y por eso afirma que "esta cuestión podría estar resuelta en julio". En recursos humanos, insiste en que "todo lo que estamos haciendo es de acuerdo con las autonomías, porque somos muy respetuosos con su capacidad de gestión y sus competencias al respecto".
Y por eso la ministra prefiere hablar "de modelos retributivos, en plural, porque no creo que deba haber uno solo". Y en eso espera que las autonomías avancen con todo hacia modelos que tengan en cuenta "la categoría profesional, las funciones realizadas y la productividad".
Sobre esta base dice estar trabajando "en colaboración con todos los sectores afectados: médicos, enfermeros y autonomías", para preparar el próximo Interterritorial en el que "se van a producir avances importantes". La ministra confiesa, con todo, que quedan todavía cuestiones pendientes en materia de ordenación profesional en las que los grupos de trabajo "siguen avanzando", y entre ellas cita el registro de profesionales, "una troncalidad al estilo de la Unión Europea" y el reconocimiento adecuado de la formación continuada.

¿Vaso lleno o vacío?

Ana Mato, Adrover para más señas, ha llegado a un ámbito que no conoce en exceso; nada raro, ya que los ministros no suelen ser directamente afines a las carteras que manejan. Aun así, es posible que moverse en terreno poco pisado, en la muy difícil situación que se ha encontrado, le haga ver el vaso medio vacío. Pero tener a su lado a Pilar Farjas, y poder apoyarse en clásicos como José Ignacio Echániz y Santiago Cervera, supone sin duda algo más que un apoyo. Toca ver el vaso medio lleno; tirando de jerga, juega a su favor que tiene mucho callo en el partido: es también vicesecretaria general, encargada de organización y de temas electorales, y fue eurodiputada. Más razones para no verlo negro: tirando ahora de poesía, también tiene a su favor que hoy día las gaviotas apenas dejan ver las rosas. Vamos, que jugar con mayoría absoluta suma tranquilidad.

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