martes, 2 de junio de 2015

Nuestro único objetivo es ayudar a los pacientes :: El Médico Interactivo :: Nuestro único objetivo es ayudar a los pacientes

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Nuestro único objetivo es ayudar a los pacientes







Mayo de 2015 - Javier Granda Revilla

Kristian Hart-Hansen, general manager de LEO Pharma Spain, ha concedido una entrevista a EL MÉDICO

¿Cómo valora el presente de la industria farmacéutica en España? ¿Y el futuro?
Ha experimentado muchos cambios en los últimos cuatro o cinco años, pero creo que eran cambios necesarios, especialmente desde el punto de vista del Gobierno: en un contexto de crisis el mercado farmacéutico no podía seguir creciendo al ritmo de años anteriores. Lo que se ha hecho, en mi opinión, era necesario y como industria debemos intentar alinear objetivos y ser flexibles para adaptarnos a los nuevos cambios. Puede decirse que ha sido duro comparado con el pasado pero, por otro lado, se están creando muchas oportunidades. Y creo que habrá más en el futuro. Es el momento de innovar y de ver las cosas desde una perspectiva distinta.
En su opinión, ¿falta más visión a largo plazo y menos cortoplacismo por parte de los decisores?, ¿hay soluciones más 'imaginativas' para reducir el gasto farmacéutico que el mero ahorro?
Creo que una cierta visión a corto plazo es necesaria. Porque eso es lo que tienes que hacer cuando quieres hacer un cambio en una empresa también: si la modificación es grande, debe hacerse rápidamente. Y la crisis que hemos vivido confirma que hay que cambiar algunas cosas. Creo que el reto de futuro es hacer procesos de cambios a largo plazo y no sólo centrarse en el producto, sino cambiar el foco del producto al paciente y preguntarse cómo optimizar el tratamiento y mejorar la vida del paciente. Y en este ámbito deben trabajar juntos Gobierno e industria.
Aquí en Cataluña comienzan a aplicarse fórmulas de riesgo compartido, de pago por resultados, ¿qué opina de estos abordajes?
En teoría estoy de acuerdo, pero en la práctica todavía no se comparten realmente los riesgos: podría decirse que antes los asumía el Gobierno y ahora con estas fórmulas los asumen sobre todo las compañías farmacéuticas. Creo que se acabarán compartiendo y eso será bueno, pero sólo si el foco se mantiene en el paciente y viendo cómo, con el presupuesto disponible, se consigue el mejor beneficio posible para el paciente. Y eso sólo se consigue con la colaboración de todas las partes implicadas. Cataluña es una comunidad innovadora en este sentido. La clave sin duda es la confianza entre los gobiernos de las comunidades autónomas y las compañías.
¿Cree que la reducción del gasto sanitario está provocando un descenso de la calidad de la prestación farmacéutica?
Probablemente no, pero si se mantiene este objetivo de reducción del coste, puede llegar a producirse en el futuro. Lo importante, de nuevo, es el paciente y si nos centramos en él encontraremos las oportunidades, sobre todo con los pacientes ancianos que padecen varias patologías y suelen tratarse con  muchos medicamentos: es fundamental garantizar la adherencia y el tratamiento óptimo para reducir el número de medicamentos y, a la vez, beneficiar la salud del paciente. Y no olvidemos que en España hay 17 comunidades autónomas, lo que es genial porque son 17 culturas diferentes, pero el sistema de salud debería ser igual para todos, con independencia de donde vivas.
¿Valen los medicamentos lo que cuestan?
Por mucho o por poco, es difícil de decir ahora mismo. Creo que lo importante es mirar al futuro y preguntarnos si el Gobierno va a reconocer el valor de un fármaco, con una perspectiva social. Comprendo que, en ocasiones, los laboratorios patentan fármacos con mejoras muy pequeñas de la calidad del tratamiento y piden precios muy altos para comercializarlos. Mi responsabilidad, como compañía, es explicar a la sociedad el valor del fármaco que se va a comercializar. Y, si no se demuestra ¿por qué va a tener un precio elevado? Por eso aparece en este panorama el genérico, es parte del juego: tienes un tiempo para explotar tu patente y cuando el plazo se acaba aparecen los genéricos. Estas son las reglas y debemos adaptarnos con ellas, sobre todo con alianzas.
¿A qué se refiere?
LEO Pharma es una fundación, así que no tenemos como objetivo ganar mucho dinero para una familia dueña del laboratorio o para los accionistas, sino que tenemos como único objetivo ayudar a los pacientes. Y no es algo que digamos, es nuestra obligación.
¿Quién es el dueño de la fundación?
Nadie, la fundación es dueña de la fundación. Por eso, todo nuestro beneficio se reinvierte en mejorar la vida de los pacientes. No nos centramos en lograr el precio más elevado, sino en cómo hacer cosas para beneficiar a los pacientes.
¿Cree que hay falta de confianza entre los actores?
Sí, entre los gobiernos y la industria en el pasado, y hubo motivos, pero por eso estamos, como fundación, trabajando para que haya confianza, porque queremos establecer alianzas y ayudar así a más pacientes. Por supuesto que necesitamos beneficios, pero lo vemos en el sentido que no ayudamos a los pacientes para ganar dinero, ganamos dinero para ayudar a los pacientes. Por eso necesitamos unas cuentas saneadas, porque así podremos invertir más en nuevos fármacos y en nuevos dispositivos en los que quizá otras empresas nunca invertirían.
¿Cree que la situación, para la industria farmacéutica, está mejorando en España en la actualidad?
Sí, pero las compañías deben adaptarse a la nueva realidad y algunas no lo hacen, igual que ha ocurrido en otros sectores: mire el caso de Nokia, que hacía los mejores teléfonos móviles y ya no existe. O el de Blockbuster... o el de Kodak, que incluso inventó la cámara digital, pero sus responsables decidieron centrarse en determinadas áreas y ahora está en liquidación. Así que se trata de crear un entorno para que las empresas crezcan de manera sostenible si hacen bien su trabajo.
¿Qué valor aporta la industria farmacéutica a la investigación en general del país con respecto al resto de sectores industriales?
Muchas de las compañías farmacéuticas locales han estado haciendo mucho I+D en España y también las compañías internacionales. En el futuro creo que veremos aún más, porque las nuevas generaciones están mejor formadas y los salarios todavía están a un nivel que les permite ser competitivos en Europa. De hecho, muchas universidades y hospitales españoles son líderes en sus respectivos campos. Pero además de la industria, también es importante que el Gobierno apueste por crear esta atmósfera y dote de recursos a la investigación, porque la manera de crecer de los países es mediante las nuevas tecnologías.
A la luz de todo lo comentado, ¿considera que el Pacto por la Sanidad sigue siendo la gran asignatura pendiente?
Lo es. Y la palabra "pacto" suena fantástica. Por supuesto, si hay interés en mejorar la Sanidad, se debe trabajar de manera conjunta con pacientes, con comunidades autónomas, con el Gobierno central y con la industria farmacéutica. Pero, reitero, debe haber una confianza y un deseo de mirar a largo plazo y de manera integral. Otro cambio importante que se está produciendo es que el foco está cambiando de los médicos y los medicamentos a un papel cada vez más relevante de las enfermeras. Eso está pasando en España y es esencial para ayudar a los pacientes. Y lo mismo pasa con el apoyo que proporcionan las familias. Es un universo que se está creando y que permite proporcionar lo que nosotros denominamos cuidados de calidad: cómo apoyar a las familias (y que entiendan la enfermedad), a enfermería (y formarla), a las farmacias (y contribuir a que aumente su importancia y sean percibidas por la sociedad como una parte importante del tratamiento). Nuestra aspiración es que las autoridades sanitarias nacionales y regionales vean que lo que hacemos es ayudar realmente a los pacientes, no es algo que decimos únicamente para lograr un mejor precio, sino que es algo en lo que invertimos muchas veces sin obtener ninguna mejora en nuestros beneficios.
Ha citado que LEO Pharma es una fundación, ¿cuál es su origen?
LEO se fundó en 1908 en Dinamarca, fue la primera compañía farmacéutica del país y de hecho, de ella surgieron grandes compañías como Novo Nordisk. Cuando LEO obtuvo los derechos de producción de insulina vendió durante años la LEO insulin a precio de coste, sin obtener beneficios hasta su cesión a lo que posteriormente se convirtió en Novo Nordisk. Desde un principio las bases fueron ayudar y ser responsable con la sociedad. En un principio pertenecía a una familia pero, en 1984, se optó por crear la fundación que se centrara en el paciente, reinvirtiendo en él todos sus beneficios, le ayudara y que mantuviera independiente a la compañía. Ahora es imposible que alguien compre LEO Pharma.
¿Cuál es la situación en España?
Hicimos un cálculo el año pasado: el 97 por ciento del dinero que nos pagó el Gobierno por productos de la Seguridad Social fue reinvertido en España. Es parte de nuestra visión de fundación: reinvertir en los países en los que estamos.
Pero no son una ONG...
No, no somos una ONG, somos una empresa que pertenece a una fundación y, por tanto, tenemos la obligación de tener beneficios para poder ayudar a más pacientes. No ayudamos a los pacientes para ganar dinero sino que ganamos dinero para ayudarles.
Pasando a LEO Pharma, usted lleva casi 3 años en España y más de 10 en la compañía ¿qué balance haría de este periodo?
Fantástico. Si me hubieran preguntado hace 10 años si una década después seguiría en la compañía hubiera dicho que jamás. Pero el crecimiento ha sido increíble, especialmente en los últimos 6 años, en los que hemos pasado de ser una compañía fundamentalmente regional a expandirnos globalmente, con nuevas aperturas en 16 países como EEUU, Rusia, Japón, China, Corea del Sur, Brasil, Italia, Australia, el este de Europa... En España es una etapa emocionante llena de retos y oportunidades para innovar. El balance es que he hecho algo muy interesante y que, a la vez, tengo la sensación de que beneficia a la sociedad.
¿Qué percepción se tiene en Dinamarca de la filial española? ¿Cómo es considerada dentro de la compañía a nivel global?
Hemos pasado de ser una filial más, con crecimientos en torno al 4 por ciento, similares a otros países, a convertirnos en líderes en muchos aspectos, como en redes sociales. Antes teníamos que luchar para atraer proyectos, ahora nos piden que participemos y así hemos conseguido atraer mucha gente joven e innovadora. Y, a la vez, hemos podido invertir más y contratar a más gente, un 10 por ciento cada año. Ahora somos 100 personas y probablemente contratemos otras 10 en 2015.
¿Hasta qué punto es una ventaja el estar centrados en el desarrollo de fármacos para una única área terapéutica como la Dermatología? ¿Existen limitaciones o inconvenientes?
Por nuestro tamaño, es una ventaja clave. Y, en un área como la Dermatología, necesitas estar centrado en el paciente para tratar su psoriasis o su eccema o cualquier otra patología dermatológica, que además suele tener comorbilidades, como la depresión, e impacta en la calidad de vida. Pero es un área complicada, en la que es difícil establecer límites entre Dermatología farmacéutica y estética y cosmética.
¿Tienen el I+D centralizado en Dinamarca o investigan también en España?
Está físicamente en Dinamarca pero, al estar centrados en los pacientes,  nuestro abordaje es de un I+D 'abierto' y buscamos los mejores centros científicos y universidades de todo el mundo para trabajar con ellos y darles los derechos de su descubrimiento. Además, como somos una fundación, hemos incorporado todos nuestros datos clínicos de los últimos 10 años en una base de datos, lo que ha supuesto una gran inversión, y ahora están a disposición de quien quiera utilizarlos. Tenemos un grupo de expertos externo y cualquier investigador puede solicitarles información y pedir el acceso a los datos. Si los expertos consideran que el trabajo es solvente, se concede la autorización, de manera gratuita. Creo que somos la primera compañía en hacerlo.
En 2014, LEO Pharma ha dado sus primeros pasos para desarrollar en un nuevo inhibidor de JAK ¿Puede ahondar en esta nueva apuesta de la compañía?
Este es un ejemplo excelente de esta innovación abierta, con una alianza con un partner japonés, JT. Estamos en fase I, así que el camino que tenemos por delante es largo. Es un proyecto muy interesante.
Como experto en psoriasis, ¿cómo cree que es el manejo de la enfermedad en España? ¿Hay diferencias entre las 17 comunidades autónomas? ¿Y con otros países de nuestro entorno?
Desde el punto de vista de nuestra especialidad, no hay diferencias entre comunidades, porque el manejo se basa en los dermatólogos y los médicos de Atención Primaria. Quizá la haya en otras áreas de la Medicina. Y comparado con otras partes del mundo... el sistema sanitario español es bastante bueno y si necesitara un trasplante o si necesitara que me trataran un cáncer, preferiría tratarme en España que en Dinamarca, porque aquí en estos ámbitos se está muy por delante que otros países. Los tratamientos son muy buenos, pero queda un reto pendiente.
¿Cuál?
Colocar al paciente en el centro, y en eso estamos luchando y pretendemos que todo el mundo se involucre. Pero el sistema sigue siendo bueno y los cambios que se han hecho, y que eran necesarios, no lo han puesto en riesgo, aunque soy consciente de que hay mucha discusión sobre este tema.
¿Cree que esta apuesta por colocar al paciente en el centro es global?
Sí, aunque hay países que lo lideran, y España no está entre ellos, creo que tiene la oportunidad de ser parte del grupo de cabeza. Porque al final, si nos centramos en el paciente, beneficiamos todo el sistema y ahorramos también dinero.

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